jueves, 9 de enero de 2014

Mitología


Desde un punto de vista global, se define a la mitología como el estudio y la interpretación de todo aquello que se entiende como mito, es decir, la fábula, ficción alegórica, relato o noticia respecto de una materia vinculada con la religión o las creencias y que suele estar envuelta de hechos extraordinarios. La mitología es lo más parecido a la ciencia ficción, ya que habla de tiempos, lugares y personajes que suelen apartarse de lo contemporáneo y que poseen un valor de sobrenaturalidad casi siempre relevante.

No se sabe en qué momento nace la mitología. Es evidente que como especialidad de estudio e investigación, se remonta a épocas relativamente cercanas. Sin embargo, como naturaleza es prácticamente tan antigua como el ser humano ya que forma parte de su cultura y creencias.

La mitología se basa en el relato. Claro que éste, en sus orígenes surge de la tradición oral. Ahora bien, es preciso entender que no todas las narraciones son iguales. No es lo mismo un cuento que una leyenda o que una historia mitológica. Los tres conceptos pueden parecer parejos, sin embargo, serán sus matices de contenido e interpretación los que finalmente den a una narración la categoría de hecho mitológico.

El mito, que nace de forma independiente en todas y cada una de las culturas, es algo así como un cuento tradicional convenientemente aderezado, tanto de ingredientes morales como religiosos que sirven para que el ser humano pueda entender su origen y el del mundo en el que vive e incluso el porqué de las cosas que le suceden. De esta forma, los mitos cumplen una función que básicamente es formativa a la vez que histórica. Dicho de otro modo, nos inculca unos preceptos de sabiduría y entendimiento, y nos informa de aquellos hechos acaecidos en otros tiempos.


La tradición oral es el conducto primigenio por el cual la mitología se perpetúa. Tanto el narrador como el público que escucha sus explicaciones parten de la base de que se trata de historias supuestamente reales que justifican la existencia de preceptos, ideas, creencias y realidades. Claro que todo ello acostumbra a estar ataviado de hechos fantásticos y sobrenaturales. De esta forma el mito, que siempre es interpretativo, suele estar compuesto por una serie de símbolos y ornamentos que tienen por objeto penetrar en la conciencia del oyente o bien en su evolución.

Existe una cierta relación entre relatos mitológicos de culturas totalmente distintas y que no han tenido contacto entre ellas. Es como si la evolución hubiera sido prácticamente pareja en todas partes y los distintos pueblos hubieran tenido la necesidad de crear, cada uno en función del entorno en el que vivían, historias muy similares que explicasen hechos que son universales. Más allá de todo ello, hay algo innegable, y es que el mito siempre se desarrolla en un tiempo que es anterior al mundo actual, y siempre alude a hechos extraordinarios y a dioses y personajes inaccesibles y dotados de poderes sobrenaturales. a gran mayoría de los mitos han sido considerados como aspectos inspiradores de cultos y religiones.




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